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La cadena de supermercados El Árbol ofrecerá los productos lácteos de la cooperativa Alta Moraña tras las gestiones de la viceconsejera de Desarrollo Rural, María Jesús Pascual, ante los problemas surgidos para dar salida a la producción en el sector
Para PuntoVeinte, este acuerdo era necesario pero insuficiente. Hace unos días publicamos la noticia del estado gravísimo del sector ganadero en Ávila, que a su vez está provocando efectos colaterales sobre buena parte de la población abulense. No obstante PuntoVeinte se alegra de esta noticia puesto que impulsa a la empresa social en la provincia y al mismo tiempo puede solucionar uno de los frenos claves del cooperativismo español. En España y por tanto en Ávila, la empresa cooperativa agropecuaria, se encuentra subordinada a las grandes distribuidoras de la alimentación que suponen un filtro para la llegada de sus productos ante el consumidor.
Por ello no alegramos de este tipo de acuerdos, si bien son insuficientes a todas luces. Tal y como manifestamos en la noticia del pasado 2 de marzo (http://puntoveinte.espacioblog.com/post/2009/03/02/en-cinco-anos-desaparecera-ganaderia-vila) el sector agropecuario está cercado por otros muchos factores sociales y económicos que trascienden a la propia empresa agropecuaria. Por tanto la práctica de acuerdos puntuales no es suficiente para impulsar este sector tan importante para la sociedad.
El modelo cooperativo supone un gran avance en material social y laboral. La empresa cooperativa pone en práctica un sistema de reparto salarial más justo y equilibrado que otras empresas, y además requiere de la participación democrática de todos sus socios que posibilita la práctica de avances significativos en materia de derechos sociales. Este tipo de empresas debería favorecerse frente a toda empresa de corte capitalista, en la medida en que proporciona niveles de justicia social mucho más elevados, así como otros beneficios como la posibilidad de autoemplearse y la inexistencia de deslocalizaciones.
Por último la existencia de grandes empresas posibilita el desarrollo de sistemas de gestión ambiental que suelen estar fuera de las posibilidades de las empresas más pequeñas. De forma que el respeto por el medio ambiente posiblemente sea mayor, especialmente cuando se trata de empresas cooperativas. En el caso de estas empresas participativas, la implicación del trabajador con los objetivos marcados es superior por la vinculación directa con la misma.
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