Aunque la gran mayoría de los ciudadanos lo desconozca, Collado Villalba firmó en 2006 la Carta de Aalborg, iniciando el proceso de la Agenda Local 21, un plan de acción que pretende trasformar el modelo de desarrollo actual, basado en la explotación de los recursos naturales, en uno nuevo de desarrollo sostenible.
Una cuestión que fue abordada en el último pleno cuando Izquierda Unida preguntó por la implantación de esta iniciativa. El concejal de Urbanismo y Medio Ambiente, Juan José Morales (PSOE), informó que se contrató a Garrigues Medio Ambiente para este cometido. El edil aseguró que la empresa ha marcado los indicadores previos para conocer la evolución en materia de sostenibilidad. “Estamos en las fases previas para iniciar las líneas de actuación, tenemos muy adelantada la implantación de la Agenda Local 21”.
Sin embargo, para el concejal de IU Ricardo Terrón el Equipo de Gobierno “no ha hecho nada para su puesta en marcha. Llevan más de dos años y medio para hacer un informe. Nosotros les creíamos más capaces, pero al final la Carta de Aalborg está muy bien para salir en los papeles, pero no para desarrollarla”. El edil de la oposición recordó que la implantación de la Agenda 21 consta de siete fases y Collado Villalba actualmente se encuentra en la segunda, mientras municipios vecinos como Collado Mediano están ya en la última, mientras que Cercedilla se encuentra en la quinta.
http://www.elfarodelguadarrama.com/noticia.asp?ref=17479
Punto Veinte no puede ser indiferente a la ineficiencia del gobierno municipal de Collado de Villalba y manifiesta lo siguiente:
Collado de Villalba inmerso en el área de de influencia del futuro Parque Nacional de Guadarrama, contiene una riqueza ecológica importante que obliga al gobierno municipal a desarrollar un gestión responsable de sus actividades. En este sentido los ciudadanos hemos contemplado la relación directa de las políticas nefastas de urbanismo y el consecuente impacto sobre el entorno, como el desarrollo abusivo de infraestructuras sin atender a principios de gestión territorial básicos.
A lo largo de los últimos años, Collado de Villalba -como otros muchos municipios serranos- no ha contemplado en sus políticas de urbanismo asuntos tan importantes como la autogestión en materia de empleo. De esta forma los municipios serranos se están viendo abocados a plantear infraestructuras de acceso a los núcleos de empleo periféricos, creando impactos nuevamente sobre el territorio.
Por otro lado debe tenerse en cuenta el elevado coste económico y social de estas acciones, que soporta de forma directa el ciudadano serrano. En este sentido pocos municipios se plantean la creación de planes de empleo y movilidad conjunta que minimicen los costes que supone a cada ciudadano desplazarse hasta su centro de trabajo.
Desde el punto de vista social este éxodo laboral, supone nuevamente un daño para el ciudadano. Cuando un ciudadano dedica cerca de dos horas diarias sólo a desplazarse a su centro de trabajo, debemos pensar que son horas que no puede dedicar a su familia, a su ocio, a participar en la sociedad o formarse profesionalmente. La situación particular de Collado de Villalba, está además agravada por la crisis económica actual, por sus efectos sobre el empleo y las familias. Esta extenuación social y económica dista mucho de las demandas de calidad de vida de nuestros vecinos.Esa situación de crisis social y económica plantea la necesidad de arbitrar medidas de acción local, como pueda ser el desarrollo de una agenda 21 local.
La puesta en marcha de la agenda hubiera posibilitado el desarrollo de políticas ambientales, sociales y económicas flexibles que habrían aliviado la situación de los vecinos de Collado. Una agenda local, es capaz de orientar políticas de empleo local, es capaz de señalar las necesidades prioritarias en asistencia social y simultanearlas con políticas ambientales.Punto veinte llama a todos los vecinos de Collado de Villalba a exigir a su Ayuntamiento la puesta en marcha de la agenda 21 local, para posibilitar un desarrollo participativo y social. Debe entenderse que la puesta en marcha de esta agenda supone un coste económico importante -que debería haberse realizado en tiempos de bonanza económica- pero que aportará beneficios indudables a la población. Por tanto lejos de suponer un gasto excesivo, un gasto aparentemente accesorio es una inversión para el municipio.
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