La liebre y la tortuga
La liebre y la tortuga: ¿Alcanza España el desarrollo económico europeo a costa de destrozar su medio ambiente?
Méndez, Iriondo y Gómez, 2008, (en este número). sugieren que España es un país privilegiado en materia de conservación ambiental, ya que su secular atraso económico nos ha permitido mantener una naturaleza envidiable bajo parámetros europeos y además nos provee con la capacidad de prever los posibles daños medioambientales derivados de nuestro intento de acercarnos a otros paises europeos, ya que ellos han pasado por lo mismo con anterioridad y nos sirven de "termométro" ambiental.
En las últimas dos décadas hemos asistido a uno de los fenómenos socio-económicos más interesantes del siglo XX: el despegue vertiginoso y posterior vuelo estratosférico de la economía española, que nos ha conducido a ser uno de los países con mejores indicadores macroeconómicos de la Unión Europea y la envidia de nuestros hermanos del Norte. Sin embargo, pensamos que este desarrollo económico de los últimos años se ha llevado a cabo mirando solo el beneficio a corto plazo y sin prestar atención a los problemas medioambientales presentes y futuros derivados de este modelo de desarrollo que hemos decidido seguir.
Con relación al artículo indicado queremos resaltar, en primer lugar, que la presentación del binomio España - Europa (mundo occidental, Comunidad Europea) no nos parece de lo más acertada, puesto que nuestra sensación es que en materia de conservación de la naturaleza existen muchas Europas. Los ejemplos citados (Reino Unido, Holanda, Bélgica) responden a situaciones donde la naturaleza está en muy mal estado, pero dentro de la Europa occidental actual (e.g., los 27 estados actuales de la Unión Europea) existe un amplísimo rango de situaciones. Por ejemplo, Portugal, Italia o Grecia son buenos ejemplos de lugares con naturaleza muy poco 'tocada' por el desarrollo socioeconómico, donde éste está teniendo lugar quizás a un ritmo más pausado.
También pensamos que resulta difícil llevar a cabo generalizaciones, en el sentido de que la conservación de la naturaleza en un país puede encontrarse muy bien o muy mal en función del tipo de ecosistemas que estemos barajando. Esto se pone de manifiesto aquí mismo en España, lo cual da pie a que unos ecólogos realicen aseveraciones relativas al buen estado de la naturaleza en este país y al mismo tiempo otros ecólogos muestren la penosa situación de algunos ecosistemas, como por ejemplo los litorales.
Puestos a realizar comparaciones, en términos generales, puede resultar más constructivo si las hacemos con otros países del entorno Mediterráneo, puesto que las similitudes en tipología de ecosistemas, diversidad biológica y estructuras socioeconómicas hacen que dichas comparaciones resulten más factibles. Dentro de estos países nos podemos encontrar con regiones más desarrolladas desde un punto de vista socioeconómico y regiones menos desarrolladas y podemos aprender tanto de la mirada hacia 'adelante' como de la mirada hacia 'atrás'.
Esto lleva a pensar que probablemente los países no son la unidad territorial más oportuna para realizar comparaciones (dentro de España hay un amplio rango de situaciones de desarrollo socioeconómico) y que probablemente sería mejor establecer dichas comparaciones con unidades territoriales más homogéneas en términos de desarrollo socioeconómico y características ambientales. Estas unidades serán muchas veces de menor escala espacial que el Estado que las incluye, pero otras veces pueden ser de mayor escala espacial o supraestatales
Otras dudas que nos surgen a raíz del escrito de Méndez, Iriondo y Gómez son: ¿existe siempre una correlación inversa entre desarrollo socioeconómico y conservación de la naturaleza? ¿Podría existir por ejemplo una tercera variable (e.g. densidad poblacional humana) que actúa como catalizador de esta correlación cuando su valor supera un determinado umbral (Holanda, Bélgica y Reino Unido, son ejemplos de países desarrollados con una elevada densidad poblacional)? ¿Influye la orográfía y otras características geofísicas de los países en su grado de conservación (De nuevo, Holanda, Bélgica y Reino Unido son paises casi exclusivamente planos)? ¿Existen ejemplos de regiones con alto desarrollo socioeconómico y una naturaleza en buen estado de conservación (probablemente en países con densidad humana baja como Escandinavia)?
Coda: ¿podemos concluir algo?
Muchas preguntas (posiblemente irresolubles) quedan en el aire. Entre ellas nos gustaría destacar, por ninguna razón en especial:
¿Existen problemas ambientales 'universales', esto es, independientes del desarrollo socioeconómico y otros problemas ambientales influidos por dicho desarrollo socioeconómico?
¿Existen problemas ambientales específicos de los países no industrializados?
¿Resulta posible aprender de los errores cometidos por otros en otros lugares en un contexto histórico y social bastante diferente del actual?
¿Hasta qué punto las situaciones son contexto-dependientes y puede resultar poco recomendable transferir las experiencias de otros lugares sin una evaluación previa y seria de las particularidades que acompañan a cada lugar?
Confiamos en que estas cartas en las que hemos desdoblado nuestras personalidades-opiniones sirvan para mover conciencias y ayuden a que los ecólogos de este país jueguen un papel más activo en la política medioambiental.
Méndez, M., Iriondo, J. M., Gómez, J. M. (2008). Reflexiones ecológicas de Dr. Jekyll y Mr. Hyde; Consecuencias ambientales del 'atraso en España con respecto a Europa' ¿Una bomba de relojería o una bola de cristal?. Ecosistemas 17(3):173-174.



Miguel Ángel dijo
Me planteo una pregunta:
¿Los países desarrollados que nos miran con recelo, cambiarían hoy su forma de vida por poder ir a comerse una paella al campo?
12 Abril 2009 | 02:23 PM