Gestionar el monte es importante, útil y rentable
Instituto de la Ingenieria de España
Anastasio Fernández Yuste, Dr. Ingeniero de Montes y Catedrático de Hidráulica e Hidrología de la E.U.I.T Forestal de la UPM
"La adecuada gestión del monte puede mejorar los servicios hidrológicos prestados". Fue una de las conclusiones a las que el profesor Fernández Yuste llegó en la magistral conferencia que impartió ayer en el abarrotado salón de actos del Instituto de la Ingeniería de España. El profesor, Dr. Ingeniero de Montes y Catedrático de Hidráulica e Hidrología, desempeña su trabajo en la Escuela Universitaria de Ingeniería Técnica Forestal, adscrito a la Universidad Complutense de Madrid.
Como primer invitado al ciclo de conferencias sobre Economía de los Servicios Medioambientales de los Montes, Yuste articuló su ponencia en torno a tres ejes, el papel del monte en la planificación hidrológica, la gestión de los mismos y la compensación que se debe recibir por ello.
El monte no es un "florero"
Yuste cree que no hay nada en la planificación hidrológica que le otorgue al monte un papel principal, sino que, lejos de ello, le arrincona al rol de "florero". Yuste recordó que el monte consume agua y sacó a la palestra el ejemplo de un trabajo sobre la zona pirenaica que estudiaba la evolución del agua en las cuencas de la zona durante los años 1945 y 1995. Concluyeron que había más masa forestal, más matorral por el abandono de las tierras y una reducción del 30% en la escorrentía (agua de lluvia que discurre por la superficie de un terreno). Sin embargo, Yuste echó de menos cifras que reflejaran en cuanto ha cambiado la superficie. Asimismo, también recordó cómo hace unos días el periódico Levante publicaba un artículo sobre el abandono de los bosques, lo que había provocado una reducción de un 40% en los caudales de los ríos.
La regularidad de los recursos hídricos es para Yuste un factor al que puede contribuir el monte. En este sentido, el Instituto Pirenaico de Ecología de Jaca quiso comprobar qué pasó en el periodo comprendido entre 1950 y 1995 con las precipitaciones y los caudales de la zona. Dedujeron que existe una regularización por los cambios en los usos del suelo por el abandono de las tierras y la reforestación. El profesor criticó también en este caso que no se expusieran cifras y no vincularan el resultado al cambio de variable. Otro estudio que el profesor quiso recordar fue el elaborado por la Forestry Comision en Edimburgo en 2003. En el mismo se hablaba del papel del bosque en la conservación del agua, y se sentenciaba que éste provoca una reducción del hidrógeno y el fósforo, la conductividad y los bióticos patógenos.
"Decir que el bosque contamina es como decir que maten al mensajero, quien contamina es la industria, no el bosque". El profesor insistió asimismo en que existe una relación entre el monte y la erosión, en la que el primero consume agua, pero ayuda así a controlar las inundaciones y los ecosistemas acuáticos.
La próxima sesión del ciclo se celebrará en el Colegio de Economistas el próximo 18 de mayo
La gestión de los bosques
La segunda parte de la charla impartida por Yuste giró en torno a la gestión necesaria de los bosques. En este sentido, subrayó que "gestionar es aplicar conocimientos científicos y técnicos para optimizar la gestión de recursos hídricos". "Hay que generar paisajes del agua, una solución monótona no es la adecuada, dependiendo de las características de cada agua hay que incidir en unos u otros factores", recordó. El profesor insistió en la idea de que para la gestión hacen falta conocimientos, y en este sentido reconoció el avance producido en este ámbito, aunque criticó que no haya un cuerpo de doctrina recomendado. "Gestionar el monte es posible, pero no es fácil. El peor de los errores es no hacer nada", sentenció.
¿Todo gratis?
Por último, el profesor quiso incidir en la parte económica del proceso. Se mostró partidario de un pago por servicios para aquellos que se encargan de la gestión forestal y explicó que el monte es capaz de gestionar unos recursos hidrológicos que redundan en beneficio de todos. "Si se gestionan bien, aumentaremos los beneficios. Si la gestión forestal genera beneficios y eso cuesta dinero, ¿por qué no se paga?", se preguntaba.
El 90% del agua consumida en Nueva York provenía de una cuenca. Los titulares de los bosques que la rodeaban se dieron cuenta de que si convertían ese terreno en granjas obtendrían unas mayores ganancias. La cuenca se quedaba entonces sola, sin el bosque, en esta empresa, lo que provocaba una necesaria inversión en depurar el agua. Finalmente, los responsables de la cuenca pagaron a los titulares para que desistieran en su empeño, lo cual les salió más rentable que iniciar un proceso de depuración. El profesor defendió con este ejemplo sus tesis y recalcó que "el pago por servicio no es la solución universal aunque sí puede ayudar en muchos casos".
Como conclusión, Anastasio Fernández Yuste quiso recalcar que la adecuada gestión del monte puede mejorar los servicios hidrológicos prestados y que hay que establecer estrategias para desarrollar e implementar el mecanismo de pago por servicio hidrológico.
