El pasado fin de semana comenzaron los seminarios del CENS con un tema poco común en el falangismo, la cuestión ambiental. Se abre así una nueva temporada de formación y debate de los distintos asuntos de interés para el mundo azul. Después de esta jornada y después los generosos calificativos de los falangistas serranos, parece inevitable hacer algunos comentarios personales sobre este tipo de actividades.
En primer lugar, se agradece el apoyo de la organización a todos los niveles, imprescindible para el desarrollo de esta jornada, en especial a Nacho Toledano y Luis López-Novelle por su paciencia y atención. Como tampoco se puede olvidar a ninguno de los oyentes sin cuya existencia no tendría sentido este tipo de actividades. Gracias a todos.
En segundo lugar, es necesario mencionar la necesidad vital de desarrollar este tipo de eventos. En la actualidad la situación de los falangistas –dispersión de activos, dispersión de siglas, ausencia de formación, etc.- está centrando los debates en círculos excesivamente impermeables, que pueden crear una situación de empobrecimiento generalizado. Además las plataformas cibernéticas no siempre ayudan a mejorar la situación, a pesar de que cuentan con múltiples ventajas. Como tampoco puede olvidarse, otras amenazas que se ciernen sobre el mundo azul.
Precisamente en ese espacio, aparece en CENS como una plataforma de debate cercano, amable, generoso y selecto en los temas a tratar. Sin duda es necesario mantener esta plataforma, que además plantea debates que no suelen desarrollarse en otros lugares -o al menos no, de forma abierta al público-.
Por eso esta mesa sobre medio ambiente plantea un filón importante de acción política y social a todos los niveles. Se plantea además un debate con pretensiones sencillas con vocación de asentarse, plantear un lugar de apoyo a los falangistas de buena voluntad quieran buscar líneas de acción política práctica.
A pesar de que este espacio está centrado en cuestiones ambientales, no es ajeno a lo social y económico. Como se expuso aquel día, el auténtico desarrollo sostenible debe recoger parámetros humanos y ambientales. La protección del medio ambiente es tarea fácil si se aplican técnicas adecuadas, la dificultad estriba en conjugar la protección ambiental con el desarrollo humano.
Sabemos que a lo largo de la historia se han sucedido planteamientos filosóficos, ideológicos y económicos que no respetan la dignidad humana, o que simultáneamente se olvidan de los valores ambientales. Ante esa circunstancia no se puede permanecer indiferente, aceptando cualquier planteamiento. Sólo cuando se arbitran principios morales lícitos, y cuando se respeta el valor ambiental del entorno es posible acoger un desarrollo auténtico. Ahí es donde yo veo la obligación de actuar de los nacional sindicalistas.
La Hermandad de la Vieja Guardia recoge el comunicado de la actividad, las fotos correspondientes y la exposición de forma integra en la web:
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